comment 0

Cuando el niño era niño

Cuando el niño era niño,
andaba con los brazos colgando,
quería que el arroyo fuera un río,
que el río fuera un torrente,
y este charco el mar.

Cuando el niño era niño,
no sabía que era niño,
para él todo estaba animado,
y todas las almas eran una.

Cuando el niño era niño,
no tenía opinión sobre nada,
no tenía ningún hábito,
frecuentemente se sentaba en cuclillas,
y echaba a correr de pronto,
tenía un remolino en el pelo
y no ponía caras cuando lo fotografiaban.

Cuando el niño era niño
era el tiempo de preguntas como:
¿Por qué yo soy yo y no soy tú?
¿Por qué estoy aquí y por qué no allá?
¿Cuándo empezó el tiempo y dónde termina el espacio?
¿Acaso la vida bajo el sol es tan solo un sueño?

Lo que veo oigo y huelo,
¿no es sólo la apariencia de un mundo frente al mundo?
¿Existe de verdad el mal
y gente que en verdad es mala?
¿Cómo es posible que yo, el que yo soy,
no fuera antes de existir;
y que un día yo, el que yo soy,
ya no seré más éste que soy?

Cuando el niño era niño,
no podía tragar las espinacas, las judías,
el arroz con leche y la coliflor.
Ahora lo come todo y no por obligación.

Cuando el niño era niño,
despertó una vez en una cama extraña,
y ahora lo hace una y otra vez.
Muchas personas le parecían bellas,
y ahora, con suerte, solo en ocasiones.

Imaginaba claramente un paraíso
y ahora apenas puede intuirlo.
Nada podía pensar de la nada,
y ahora se estremece ante a ella.

Cuando el niño era niño,
jugaba abstraído,
y ahora se concentra en cosas como antes
sólo cuando esas cosas son su trabajo.

Cuando el niño era niño,
como alimento le bastaba una manzana y pan
y hoy sigue siendo así.

Cuando el niño era niño,
las moras le caían en la mano como sólo caen las moras
y aún sigue siendo así.
Las nueces frescas le eran ásperas en la lengua
y aún sigue siendo así.

En cada montaña ansiaba
la montaña más alta
y en cada ciudad ansiaba
una ciudad aún mayor
y aún sigue siendo así.

En la copa de un árbol cortaba las cerezas emocionado
como aún lo sigue estando,
Era tímido ante los extraños
y aún lo sigue siendo.
Esperaba la primera nieve
y aún la sigue esperando.

Cuando el niño era niño,
tiraba una vara como lanza contra un árbol,
y ésta aún sigue ahí, vibrando.

Peter Handke

comment 0

Mi Urkito

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Mi pekeño se fue el 2 de Marzo y estas fotos son mi recuerdo. Mi gran recuerdo. . . . . .

Archivado en: urko
comments 2

Is my man

leonard-cohen

 

 

 

 

 

 

 

 

6. Me gustaría leer
uno de los poemas
que me arrastraron a la poesía.
No recuerdo ni una sola línea,
ni siquiera sé dónde buscar.
Lo mismo
me ha pasado con el dinero,
las mujeres y las charlas a última hora de la tarde.
Dónde están los poemas
que me alejaron
de todo lo que amaba
para llegar a donde estoy
desnudo con la idea de encontrarte.

14. A veces recuerdo
que he sido elegido
para perfeccionar a todos los hombres;
me lo recuerdan las luciérnagas,
el arroyo que pasa al lado de mi cabaña.
Si yo hubiera tenido que ser poeta
no podría hacer
los perfectos anillos de humo
por los que soy bien conocido;
me distraería
la posible belleza de mi pluma,
pero no lo soy;
me perdería,
me habría perdido con las mujeres
que tan implacablemente perseguí,
pero no lo hice,
yo estaba llamado a ser
la semilla de vuestra nueva sociedad,
yo estaba llamado a ser
el rey invisible y sin corte.
Yo soy eso:
el más claro ejemplo de realeza
que te sirve esta noche
mientras hace la cama para el perro
y las luciérnagas brillan
a sus distintas alturas.

22. No es por deciros nada,
sino para vivir eternamente
por lo que escribo esto.
Es mi codicia lo que amáis.
No me he quedado con nada.
He despreciado todos los honores.
Imperial y misteriosa,
mi codicia os ha hecho esclavos.

23.Oh, amor,
se ha presentado el mundo ante ti
en forma de mujer,
y tú,
¿no estabas entrenándote con los espejos
para hacerte perfecto?

27. Dejé a una mujer esperándome.
Me encontré con ella algún tiempo después;
me dijo: Tus ojos están muertos.
Qué es lo que te ha pasado, mi amante.

Y como me hablaba con la verdad
traté de contestarle de igual forma.
Lo que le haya pasado a mis ojos
le ha pasado a tu belleza.

Vete a dormir, mi fiel esposa,
le dije con cierta crueldad.
Lo que le haya pasado a mis ojos
le ha pasado a tu belleza.

32. Hago esta canción para ti,
Señor del Mundo,
que lo tienes todo,
menos esta canción.

36. Quédate,
quédate un poco más,
tímida sombra
de mi reposo,
tan tenuemente sujeta
a la respiración anterior,
a mi primera pregunta.

Tú eres el hambre,
puedes apaciguar
a cualquier apetito.

¿Qué abrazo
puede satisfacer al niño
que se niega a matar?

48. Allá                   un pequeño altar,
Allá                   una ciudad cualquiera,
Allá                   vuestra miserable «vida sexual».
Ahorradnos los detalles.
Os escondéis detrás de vuestra desnudez.
Y cuando os sentís suficientemente audaces
la imponéis como un mal gobierno.

53. Esto es una amenaza.
¿Sabéis lo que es una amenaza?
No tengo vida privada.
Os suicidaréis
o seréis como yo.

68. Dejé que tu mente entrara en mí
por culpa de la soledad.
Fui un hogar para tu visión.
Pero no podría serlo dos veces.
No pises tu sombra,
no pises mi escoba.
Yo mantendré tu sombra limpia.

71. Encerraron a un hombre
que quería dirigir el mundo.
Los muy idiotas
encerraron al que no era.

111. Cada hombre
tiene una manera de traicionar
a la revolución.
Ésta es la mía.

La energía de los esclavos
Leonard Cohen

comment 0

Bajo mis manos

Bajo mis manos
tus pequeños senos
son los vientres vueltos
de gorriones caídos y suspirantes.

Cuando te muevas
oigo los sonidos de alas cerrándose
de alas caídas.

Permanezco mudo
porque has caído junto a mí,
porque tus pestañas
son las espinas de pequeños y frágiles animales.

Temo el momento
en que tu boca
empiece a llamarme cazador.

Cuando me llamas cerca
para decirme
que tu cuerpo no es hermoso
quiero convocar
los ojos y ocultas bocas
de piedra, la luz y agua
para que atestiguaran en tu contra.

Quisiera
que te entregaran
la temblorosa rima de tu rostro
de sus profundos cofrecillos.

Cuando me llamas cerca
para decirme
que tu cuerpo no es hermoso
quiero que mi cuerpo y mis manos
fueran estanques
para tu mirada y tu risa.

Leonard cohen