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urko
UrkoOli

Hola Urko, mi amor!!! Me ves… Sigo igual. Queriéndote……..

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Remolino Interior

Me gusta que no me entiendan
y que tampoco me entiendan,
camisa de seda tengo,
pero también tengo espuelas.

Si digo que yo te quiero
no es cierto lo que dijera,
y acaso no te saludo
no es cierto que te aborrezca.

Cuando recorro la plaza
me gusta que no me entiendan,
pastillas de menta compro
para corretear la pena.

Voy a sentarme a la plaza
de pena, de pena, pena,
y acaso a la plaza llego
la plaza, plaza me alegra.

Si digo que por las piedras
circula una voz de seda,
quiero decir que en el río
me bebo la luna llena.

Y como quiero que nadie
sepa lo que me interesa
me pongo a amansar potrancas
celestes sobre la arena.

Y como Chile es mi fundo
me gusta seguir la cueca,
con una chaqueta corta
y un pañuelito de menta.

Al viento lo voy siguiendo
con un chicote de abejas,
el viento, viento se esconde
detrás, detrás de las puertas.

Si vendo a mi negra vendo
todo lo que a mí me queda,
pero la vendo y la vendo
para que nadie me entienda.

Y acaso quiero que nadie
me pida mi yegua yegua,
le digo que si es de noche
se asusta de las estrellas.

Y acaso es de día claro
se asusta de las espuelas,
yo quiero que nadie entonces
me entienda ni que me entienda.

Cuando me subo a los árboles
es luna mi calavera,
me gusta, me gusta, gusta,
me gusta que no me entiendan.

Pero hablando en serio serio
que nadie me niega niega
que cuando subo a caballo
me pongo mis dos espuelas.

Nicanor Parra

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El monstruo

Yo estaba en el bar,
entró un hombre corriente,
se sentó enfrente,
le miré distraída pensando en mis cosas,
-¡me espanté!-
tenía cara de no haber dicho “te quiero” en toda su vida.

Gloria Fuertes

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Un Dios pequeño y juguetón

Quisiera ser aquel dios que te dibujó los lunares,

un dios pequeño y juguetón

pintando miles de puntitos en tu piel.

 

Me gustan tus lunares,

me gusta contarlos como si fueran estrellas.

Encontrarme cada día con uno nuevo,

como si fuera un astrónomo que halla una supernova,

escondida en algún lugar recóndito de tu espalda

o bajo tus pechos.

 

Me gusta recorrer tu piel con mi mano,

seguir las líneas invisibles

que se van creando entre los planetas.

Muy poco a poco, como el telescopio más preciso.

 

Tú dices que no te gustan,

que quisieras no tener ningún lunar,

tener una piel blanca y lisa.

Pero qué sería entonces de mí,

marino sin rumbo en la noche cerrada.

 

Recuerdo que te pedí un lunar

La noche que nos conocimos.

Aquel que tienes junto al ojo.

Me bastaba esa pequeña Ítaca

para construir en ella mi casa.

Y tú, generosa, dijiste:

serán todos para ti,

si adivinas cuantos tengo en total.

 

Quisiera ser aquel dios que te dibujó los lunares,

un dios pequeño y juguetón.

Y besar tus lunares cada noche,

Con cuidado, con mucho cuidado,

para que no se despeguen.

 

Kirmen Uribe

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Libre te quiero

Libre te quiero,
como arroyo que brinca
de peña en peña.
Pero no mía.
Grande te quiero,
como monte preñado
de primavera.
Pero no mía.
Buena te quiero,
como pan que no sabe
su masa buena.
Pero no mía.
Alta te quiero,
como chopo que en el cielo
se despereza.
Pero no mía.
Blanca te quiero,
como flor de azahares
sobre la tierra.
Pero no mía.
Pero no mía
ni de Dios ni de nadie
ni tuya siquiera.

Agustín García Calvo